Running

Fort Lauderdale A1A Half Marathon

Empecé la mañana con un montón de ganas, obviamente estaba nerviosa porque sabia que el tiempo que quería hacer ese día no era algo fácil, pero tenia cierta confianza de que estaba preparada. He hecho todo lo que tenia que hacer, hice todos los entrenos que me tocaban, hasta en la nieve en Alemania no me había saltado los entrenamientos, dormí bien los días anteriores y cuidé mi alimentación. Pensé que lo único que quedaba era mostrar eso en la carrera, cerrar el caso y disfrutar de los frutos de mi trabajo.

Pero no fue así, empecé la carrera bien, al paso que nos dijo Marcelo y me sentía bien. Algo de incomoda, pero pensé que si que podía lograr a aguantar hasta la final. Ya me había mentalizado la semana entera para ese dolor y estaba preparada para sufrir estos últimos 20-30minutos.

Pero a la media hora pasó algo que no me había esperado. Noté como la humedad me estaba afectando, también empecé a notar movimiento en el estomago, y como poco a poco la sangre y la energía se empezaba a centrar en mi estomago. Me empezaba a sentir mas y mas débil y vi como Barto se estaba apartando de mi y como mi pace empezaba a bajar. Me dieron unos  calambres fuertísimos en el estomago, un dolor insoportable. Mi primera reacción era escapar de eso, sentarme en el suelo y parar ese dolor, porque me sentí como algo se estuviera muriendo dentro de mi. Pero seguí con la fé de que se me iba a pasar y que podía seguir con mi paso. Pero con cada minuto el dolor se puso peor, y cada minuto bajaba mi pace y mas ganas de parar, llamarlo una derrota y escapar ese dolor. Creo que lo mas difícil era seguir corriendo, aguantando el dolor y a la vez ver como todos me pasaban, ver como seguía bajando el paso y como, aunque quisiera no podía hacer nada contra ello, sabia que mis piernas podían dar mas, pero mi cuerpo simplemente no daba mas, y quería y quería, pero no podía levantar el paso. Pero, aun así, me convencí de no parar, por el respeto al deporte, el respeto a mi entrenador que metió tanta fe en nosotros y el respeto a mi misma y el trabajo que dediqué a la preparación de esta carrera. Me fui de esa carrera con un sabor amargo de no haber logrado mi objetivo, pero con la lección de que en el deporte puedes planearlo todo, prepararte perfectamente, pero aun así no te garantiza de ganar la batalla. La batalla solo se gana en la competición y a veces esa te trae sorpresas. Sorpresas que te hacen ser humilde y aceptar que el deporte es ganar y perder y lo único que se puede hacer es seguir luchando e intentar que cada día las cosas te salgan un poquito mejor.

Judith Bohnenkamp

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