Parte I
Nuevas variables
Otro año, otro desafío. Cada año esperamos ansiosos el momento de meternos al agua y empezar a nadar para alcanzar los 1.900 metros sin sobresaltos, ya que luego queda mucho por recorrer. El año pasado fue toda una proeza, fue emocionante, fue duro, pero con mucha satisfacción, sobre todo después de alcanzar un tiempo bueno para mí, ya que comparado con mis compañeros PRO, solo queda llegar “digno”. Pero todo ello pasa a un segundo plano, el desafío es casi individual, un desafío planteado sobre tus capacidades, tus objetivos y tu mente. Gracias a ello te conviertes en un IronMan, un ser de capacidades superiores, un hombre de acero, una máquina, como dice mi socio RoNMan. Pero a pesar de ello, lo interesante de la prueba, que no sólo es eso, va mucho más allá de lo que cada uno espera. Es invertir parte de tu vida para desafiarte a ti mismo y al intentarlo compartimos. Compartimos con el equipo, y esa componente adicional, le da el matiz que necesitan los hombres que se enfrentan a estos desafíos, la competencia. Para mi los componentes son variados, comenté que para mí Pucón representaba el “Año Nuevo Chino”, es decir, que puedo cerrar el año. Todo un año de esfuerzo, planificación y conjugar muchas variables, como la familiar, la estudiantil, la laboral y quizás cuantas otras…, para terminar contento, agobiado, cansado, sobrepasado, pero terminar al fin….todo proceso debe llegar a su termino y Pucón siempre tendrá un significado especial, no sólo para los que llegan en 3:58, sino que también para los que llegamos en 5:30; y para los que llegan en 7:00, todos ellos se convierten en IronMan´s y lo vivimos intensamente . Por eso vale la pena sentarse a analizarlo en todo su conjunto, y por supuesto, como cada año es una nueva historia, este año tuvo una componente muy especial, por ello para mi iba con dedicatoria.
Al comienzo, todo fue complejo, desde partir con lesiones y enfermedades que no te dejan entrenar…pero eres un IronMan, y eso no te puede detener, solo son explicaciones. La llegada por supuesto tarde y con mi socio RoNMan, ya habíamos decidido emprender el desafío, y eso ya tenía mucha historia…competir con tu socio.
Ya el año pasado fue heroico, y la contienda se inclinó a mi favor, la mente había vencido a la máquina, Wuangola v/s RoNMan, y tuvimos un año para darnos cuenta que nos queda desafío para mucho más y teníamos que estar de nuevo, no había pretextos.
Parte II
Un desafío con otro sabor
Como siempre el agua para mi, un drama, sin lograr ritmo y sin poder despegarme de los manotazos y “cariños” por parte de otros nadadores. Ya sabía que iba entregando terreno, pero tenía que salir del charco. Ya la segunda vuelta, me sentí mejor, pero no veía a mi socio RoNMan por ninguna parte, a diferencia del año pasado que cuando salí nos encontramos en la playa, ni tampoco a M1, Miguel Bravo, que luego se convertiría en actor principal de esta versión 2007.
Terminando el agua, salí embalado, ya había terminado el drama y venía la recuperación, según yo. Raudo me subí a mi modelo GIANT 1997 a .”….perseguir a las lechuguitas que se comería este pajarito…”, como decía un amigo canario.
La tarea fue dura y a pesar de imprimir un ritmo potente, no logré hasta pasado la vuelta del cono, al final del camino de ida en la primera vuelta, pillar a mi socio Román. Ya tenía parte de mis objetivos en la mano. El grito de guerra se hizo sentir y como se hace costumbre entre nosotros, un saludo cordial de amigos, más el componente de la adrenalina, .”te pille, has sido víctima de Wuangola”, cariñosamente entendido. La respuesta era casi obvia, y sabiendo el desafío planteado en esas semanas antes, M1 aparecía como protagonista. “….te lleva como 10 minutos adelante y va hecho una corneta..”, fueron la palabras de RoNMan, sabiendo que había en juego un importante desafío, que además involucraba a todo el TYM…esos desafíos hechos sólo por IronMan´s.
A la caza de M1 salí disparado y me tomó casi hasta la salida de los bosques alcanzarlo. Grande fue mi sorpresa al calcular que me habían sacado como 10 minutos del agua y había descontado, ahora sólo quedaba “ponerle”. Llegando al lado de M1, nos enfrentamos a la zona de alta velocidad, y ya estando juntos le comenté suavemente: “ hola, te pillé, ahora voy a pedalear más rápido, y vas a tener que pagar la apuesta, que piensas ahora?.., “..te estaba esperando..” me dijo el perla. Le imprimí velocidad por unos minutos pensando que lo había dejado botado, pero al voltearme, estaba ahí, sin un rasgo de cansancio. Raro esto, pensé, y más raro aún cuando pasa por el lado, me saluda con un cordial, “…vamos, tu puedes…” y se aleja. Algo no me calza, me estaba “apaleando” y yo apenas aguantaba. Llegamos al pueblo, la gente apoyando, nuestro equipo, encabezado por Rubén, dándonos todas las recomendaciones que pueden ser decisivas para la carrera y que tienes solo segundos para analizarlas, si es que.
A la salida del pueblo, nuevamente lo alcancé, y nuevamente me dijo lo mismo, más encima me dice que me estaba dando “aguita”….y así era…, y me apaleó de nuevo. A esas alturas ya iba reventado, veía esa bicicleta como sonaba a todo cachete y M1 ni se movía, y la carrera tenía un análisis adicional: retirarme. El cansancio se había apoderado de mi, la falta de entrenamiento y las palabras de Rubén se hacían patentes: “…no has venido a pedalear, no fuiste el Sábado, ni el Domingo tampoco..”…pero ya estábamos ahí, no había mucho que hacer.
El pensamiento rondó toda la vuelta hasta antes del cono, me había “apalaeado” 3 veces y tuve que distanciarme y no verlo más, mis capacidades no me lo permitían. El replanteamiento era parte del pensamiento, pero ya
había cumplido en parte mi objetivo, ya había dejado atrás a mi socio RoNMan, pero aún así pesaba en el desafío con M1, malo, pero que le vamos a hacer, el desafío con uno mismo se había confundido con el del equipo, y eso era un objetivo que pasaba a ser el principal.
Luego del cono, tomé mi ritmo y logré volver al pueblo entero, para poder bajarme a trotar y terminar, que era lo principal, entregado ya a la suerte que me había dado M1.
Parte III
Retroceder nunca, rendirse; depende.
Lo del trote, fue otra historia, creo que es lo menos malo. Así, como por arte de magia, recuperé la potencia (la conciencia) y me dirigí a la terrorífica “Península”, donde caen los valientes, y cada año los postulantes a Ironman´s deben superar, no con poco esfuerzo.
Allí la cosa se aclaró y decidí emprender a mi ritmo y sin darme cuenta, antes del primer cono al final de la terrorífica, pillé a M1. Oh, gran sorpresa, no me había sacado tanto, pero quedaban poco menos de 21 km., lo suficiente para devolverle el apaleo. Con algunos gritos del jolgorio, propios del momento, me pues a su lado y le susurré algunas palabras de aliento, que me imagino quedarán grabadas en la mente, hasta probablemente el próximo desafío. Con ello me aleje a un ritmo mas tranquilo, pero atento, ya que con le cleta me había dejado sorprendido. Al pasar de los minutos y hacia el pueblo, me encontré con mi socio RoNMan. Venía más atrás, así que las palabras de aliento igual surgieron, y la pregunta obvia…” lo alcanzaste..” pensando, me imagino, en su interior..”..por lo menos tendremos un buen asado.
…..Y así fue, la meta no se hizo esperar, después de todo un año de estar esperando este momento; cruzar la meta, llegar a tu objetivo, creer por algunos segundos que eres un ser imbatible, que tu esfuerzo valió la pena. Que a pesar de que todos vivimos con nuestra mente en muchas cosas durante al año, hay algo que nos une y que queda la sensación casi única, casi indescriptible, aunque sea por esos segundos, que nos hemos esforzado por demostrar, a pesar de todos los inconvenientes, que nuevamente eres capaz de convertirte en un IronMan.

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