Triatlon

Wuangola V/S The Big Machine – Irondesert 2006

Me animo a escribir estas líneas en honor a mi compañero de batalla Wuangola, que como para todos es sabido cada triatlón, duatlón, carrera pedestre y cuanta competencia se nos cruce por delante es un verdadero desafió entre él y The Big Machine.

Hace algún tiempo atrás leí en un artículo de triatletas que la preparación para un triatlón, mas que ganarle a alguien en la carrera es vencer sus propios limites, y por tanto competir con uno mismo y con tus mejores amigos. Pues así se ve reflejado ne cada desafío que se nos planteamos junto a Wuangola.

El Irondesert fue una oportunidad más de enfrentarse. Desde justamente un año antes, ya nos habíamos encontrado en la misma contienda, donde The Big machine dió su primera señal. A pesar de ello, durante el año, no se volvió a repetir y fue Wuangola el que fue construyendo un muro frente a mis pretensiones por lo que se veía una muy difícil carrera.

Yo sabia que si lograba sacar buena ventaja en el agua, y salir a pedalear con todo durante el primer giro de ciclismo, sería muy difícil que fuese alcanzado. Y así fue, hasta que en el kilómetro 60 divise a Wuangola se acercó a unos 300 mts. de distancia , lo cual me preocupó y alarmó. Fue en ese minuto en que Wuangola explotó, sus piernas no dieron mas y las contracturas empezaron a ser su segundo enemigo a vencer.
Con una buena ventaja en el ciclismo salí al trote, al empezar el segundo largo de trote me cruce con Wuangola, que con un ritmo y soltura que lo caracteriza al pasar por mi lado me comentó: “Te voy a pillar chucha e tu mare”. En ese minuto todo comenzó a ponerse color gris ya que el cansancio, el calor y las palabras pusieron mayor presión a mi desempeño. Pero yo estaba convencido que mi plan no podría fallar; que Wuangola con su afán de alcanzarme lo desgastaría tanto en la bicicleta como en el trote, entonces pensé que la mejor forma de terminar con Wuangola seria devolviéndole la presión que me había entregado con sus palabras, entonces al cruzármelo por segunda vez y notoriamente desgastado le dije: “Vamos, que te estoy dando la oportunidad” . Al finalizar mi último largo de trote pude ver a Wuangola destruido, no estoy seguro que si mis palabras lo destruyeron pero si convencido de que mi plan funciono, así llegue a la meta con un crono total de 05:26, trate de levantar los brazos pero no podía, venía ya con las mínimas reservas para terminar mi carrera, una vez en la meta decidí esperar en ese mismo lugar a mi compañero Wuangola, para devolverle la mano cuando me espero en la meta de Pucón, en señal de respeto y amistad.

Se que quedan muchas mas batallas en las cuales repetiremos el duelo, estoy seguro que Wuangola que como él lo dice “ el guerrero jamás se dará por vencido” me motiva a seguir entrenando. Y que The Big Machine seguirá siendo perfeccionada.

 

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